Bestia.

La Bestia se irguió sobre sus patas traseras. Olfateó a su alrededor y salió de la cueva. El aire del exterior contrastaba con el vaho que de ella hedía.
La Bestia miró asustada el cielo. Su vacío la hizo sentir demasiado pequeña. Pero, al ver una presa, volvió a ser omnipotente e inmensa. Se abalanzó sobre la criatura y, en cuestión de instantes, dejó sólo astillas.
La Bestia volvió a la cueva, saciada. Olvidó el haberse sentido disminuída, el matar lo había borrado de su cabeza. Se acurrucó tranquila, aún más maloliente que antes. La sangre estaba tibia en su pelaje y aún humeaba. Mientras ella dormía la sangre fue haciéndose costra. Más materia para su coraza.

Giuliana, primero de junio de dos mil nueve.

2 comentarios:

Marcial dijo...

parece que estuvieras hablando de un gato..Jeje!!

Hermoso el poema, o relato.. Muy lindo, profundo..

Segui escribiendo.. esta barbaro!

Ariel dijo...

Creo que todos tenemos una bestia adentro, que depende de los desafíos que nos platea el día a día conjugado con nuestra personalidad, sale pasivamente, sale a cazar o tal vez sigue escondida en su cueva todavía…

Interpreto como si la inmensidad de ese cielo, en vez de ser el exterior de un mundo tangible, sea el interior de nuestro mundo intangible. Seria más cuerdo decir que hay veces que es más grande el vacío interno que el vacío que se puede sentir al mirar al cielo externo... y la verdad que eso es algo aterrador. Creo que hasta el mejor asesino cuando se enfrente a la verdad de su existir no se va a sentir contento de tener esa coraza que opaca a su verdadero ser.

Esta muy bueno esto que escribiste, la verdad que se puede aplicar a muchas cosas de la vida cotidiana y sirve para reflexionar sobre que posición tomamos ante las situaciones externas e internas que nos superan en esta vida.

Bueno, esto fue un aporte a tu nota y una muy linda manera de compartir algo con vos, espero que no encuentres horrores de ortografía, jajaja y bueno. Señorita: si usted no esta de acuerdo con algunos de mis renglones o simplemente con ninguno de ellos, pegue el grito y lo charlaremos.

Dos besos para ti. ARIEL.