Hielo.

El ardor del aire helado quemándome los labios
junto a los besos olvidados de aquel ayer
besos irrecuperables, traición al encanto.
Y vos, ahí, para siempre en tinieblas
y vos, ahí, débil, lloroso, frente a mí.
Y yo, frente al hielo.
El olvido mata, pero será lo que me conserve.
Helada, congelada, para siempre en el ayer.

Giu, dieciocho de julio de dos mil nueve.

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